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Caminando con María: historias de fe y devoción

En el corazón de una caminata mariana los peregrinos se unen en un viaje espiritual junto a María, buscando fortalecer su relación con el Señor Jesús, su Hijo. A través de cada paso, encuentran en la guía y compañía de Santa María, el consuelo y la fortaleza necesarios para su caminar. En esta travesía conmueve conocer los testimonios de aquellos que han sido tocados por la presencia de la Virgen Santísima. Queremos presentarte relatos de peregrinos que han caminado junto a Nuestra Señora de la Reconciliación en Perú.

Cómo fue el camino

Este año, la peregrinación atrajo a un número significativo de devotos, superando la participación del año anterior con alrededor de 200 personas. La ruta, diseñada para adaptarse a las necesidades de las familias y personas mayores, abarcó una distancia de 6 km, más corta que en años anteriores.

La jornada inició desde el Puesto de Salud Cardal y culminó en la comunidad Apóstoles de María Cat en Pachacámac. A las 10:30 a.m., los peregrinos emprendieron su camino de fe. Tras un emotivo encuentro en la Santa Misa al llegar a su destino, todos compartieron un almuerzo festivo, donde la celebración se mezcló con actividades recreativas como una gymkana.

Mauricio Heredia: “Peregrinamos con María para encontrarnos con Jesús”

Esta historia es un testimonio de fe, superación y entrega. A través de su experiencia, Mauricio nos recuerda la importancia de confiar en Dios en medio de las dificultades y de caminar siempre de la mano de María, nuestra madre amorosa y protectora.

Integrante del Movimiento de Vida Cristiana en Lima, Mauricio compartió con nosotros su profunda vivencia al liderar la coordinación de la peregrinación mariana de este año. “Peregrinamos con María porque nosotros la buscamos y la seguimos para encontrarnos con Jesús. Ella nos puede guiar e interceder por nosotros. Es nuestra Madre, nos cuida y nos enseña en esta vida”.

No obstante, estar a cargo de esta peregrinación no fue tarea fácil. En su primera experiencia como responsable de un evento tan significativo para muchas personas, enfrentó numerosos desafíos y dudas. “Cuando me preguntaron si quería ser el encargado, me invadieron muchas dudas e inseguridades”, confiesa. Sin embargo, recordando unas palabras de aliento, decidió “lanzarse a la piscina”.

El día de la caminata, comentó que se vio enfrentando momentos de incertidumbre y desánimo. “Hubo un momento en el que creí que todo se derrumbaba, pero sentí que la Virgen mandó a alguien en ese momento para levantarme y darme fuerzas; me ayudó mucho para seguir adelante”, relata emocionado.

A pesar de las dificultades, reconoció que ser el encargado de la peregrinación le brindó una perspectiva única. “Experimento que, siendo encargado, no vives la peregrinación de la misma forma como la viven los peregrinos, pero esto no significa que sea malo, simplemente es otra forma muy bonita de vivirla”, reflexiona. Al final del día, al ver la felicidad de todas las familias y participantes, encontró la verdadera alegría en su labor. “Pude ver cómo Dios es tan grande y cómo actúa en el corazón de las personas”, concluye.

Un encuentro renovador para la Familia Gálvez Urbina

En una emotiva reflexión, Jhohanna y Johan comparten su experiencia en la Peregrinación Mariana de este año. “Para nosotros, este evento fue muy especial e iluminador. Se dio en un contexto de cambios profesionales y una profunda reflexión sobre nuestro propósito como padres cristianos”, expresan con gratitud.

La expectativa de sus hijos también fue palpable. “Una de nuestras hijas de 9 años comentó en el colegio la importancia del primero de mayo por la Peregrinación Mariana, animando a varias amigas y sus familias a unirse a nosotros”, cuentan con alegría.

“Fue un momento de unión familiar, pero también de conexión con nuestra gran familia sodálite. Caminamos con María hacia nuestra meta, cuidándonos entre nosotros, rezando y avanzando juntos con alegría”, relatan con emoción.

“Gracias a Dios y al equipo organizador por hacer posible esta Peregrinación Mariana. Esperamos que el próximo año podamos llevar a más personas en este hermoso camino de fe”, concluyen Jhohanna y Johan, agradecidos por la oportunidad de compartir esta experiencia espiritual.